Cuando te imaginas tener que compartir la casa con un niño, lo primero que te imaginas es que será reír y jugar todo el día, viendo como se la pasa dibujando y coloreando toda la casa. Pues en parte así es, pero no lo es del todo, ya que también son peleas, más cuando él siente que llegaste a su casa para quitarle su puesto de niño preferido.
Los primeros días que comencé a vivir en la casa, no me quería ni ver, solo se la pasaba corriéndome, me empujaba, me pegaba, y todo tipo de cosas. Siempre me decía que ya me fuera a mi casa, y se ponía a llorar como si yo le hiciera algo.
Una situación que parecía que no tenia solución alguna, más que tenerme que ir de esa casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario